Marcas

La historia de Hispano-Suiza

Hispano_Suiza; Logo; Deportivos

Hoy en HablemosDeCoches vamos a hablar de una marca muy especial, formada por personas realmente especiales: los que fabricaron el primer coche español. Hoy hablamos de Hispano-Suiza.

Emilio de la Cuadra y Marc Birkigt: así empezó Hispano-Suiza

A finales del siglo XIX los cimientos de la historia del automóvil estaban siendo colocados por toda Europa, y al parecer en España había dos encofradores dispuestos a poner su granito de arena: Emilio de la Cuadra y Marc Birkigt, este último un ingeniero Suizo de gran talento.

Marc convenció a Emilio para diseñar un coche y sacarlo a la venta, el De la Cuadra 2 cilindros. Pero fue un fiasco empresarial, y a final del primer año habían vendido tan pocos que quebraron.

No obstante, la idea era buena, y Damián Mateu vio todo el potencial que tenía, así que se asoció con Francisco Seix y entre los dos fundaron en Barcelona la marca Hispano-Suiza. Por supuesto contaron con Marc Birkigt, porque sabían que tenía la capacidad para diseñar coches que rivalizaran con los Rolls-Royce.

Debió ser bastante desalentador, porque el primer año sólo vendieron dos coches.

El crecimiento de Hispano-Suiza

Tras el primer año, la marca comenzó a expandirse, y firmó un contrato de cesión tecnológica con la Societé d’Automobiles à Genève para fabricar sus coches en todo el territorio de Suiza.

En 1906 ya fabricaban modelos de 20 y 40 cv, que para la época eran pepinazos de lujo. Y como el lujo era lo suyo, en 1907 fabricaron el primer coche de 6 cilindros hecho en España. Y no solo era grande, además era rápido, y para demostrarlo se hizo la ruta desde Perpignan hasta París en tan solo 22 horas. Que sí, que ahora lo pones en Google Maps y se llega en 7 horas, pero imagínate las carreteras por las que fueron en 1907. ¡Hace más de 100 añazos ya!

En aquel momento fue una hazaña, y removió bastante a la prensa. Además hizo que Hispano-Suiza viera el potencial de las carreras, y se apuntara a bastantes para promocionar sus coches. Como la subida al Monte Igueldo, que ganaron con un vehículo de 20 cv en 1908.

Justo en ese año lanzaron al mercado uno de sus coches más famosos: el Hispano-Suiza Alfonso XIII, de 45 cv. Una berlina de auténtico lujo.

Hispano_Suiza; Alfonso_XIII, Deportivos
Un deportivo de época. Tenía toda clase de lujos, como por ejemplo: parabrisas

Baches en el camino y expansión

Todo parecía ir bien hasta que en 1910 los trabajadores de la fábrica que Hispano-Suiza tenía en La Sagrera (Barcelona) convocaron una huelga bestial en 1910 que casi se carga la compañía al completo.

Afortunadamente, los accionistas lograron reunir el dinero para abrir una segunda fábrica en Francia y desviar allí la producción, de modo que mantuvieron la empresa a flote. Y la fábrica empezó a funcionar tan bien que adelantó a la de Barcelona. Todo iba bien.

Pero no podía durar mucho, en 1914 las tensiones bélicas en Francia eran tan grandes que la fábrica de París no podía hacer frente a la producción, que se desvió de nuevo a Barcelona.

Aunque no todo iba a ser malo. En aquella época nació el 32 cv, una de las obras cumbre de la marca.

Hispano_Suiza; Alfonso_XIII, Deportivos
Este era menos lujoso que el Alfonso XIII, pero tenía más faros

En 1919 volvieron a Barcelona las huelgas y los problemas, con lo que tuvieron que suplir la producción con la Fábrica de París, y estos bailes con la producción, como es previsible, sentaron de cojones a la empresa.

Para colmo de males, el gobierno de Francia presionó para nacionalizar la empresa con fines estratégicos, con lo que acabó naciendo la filial Societé Française Hispano Suiza S.A., que acabaría escindiéndose de la marca y formando parte de SNECMA, que a día de hoy es un proveedor de aeronáutica líder a nivel europeo.

Y aun con todo, en 1928, aparece el Hispano-Suiza 56, otra bestia parda hecha para rivalizar con los Rolls-Royce de la época.

Hispano_Suiza; 32_CV, Deportivos
No tengo palabras

Cuestabajo y sin frenos

El final de la época dorada de Hispano-Suiza estaba muy cerca… En 1936 se colectivizaron las fábricas, y finalmente acabaron siendo gestionadas por el Instituto Nacional de Industria. Y lo que necesitaba el país eran autobuses y vehículos industriales, con lo que al final se dedicó a la empresa a fabricar este tipo de vehículos y se la acabó integrando en Enasa, donde sus recursos se utilizaron para fabricar camiones Pegaso.

Aun así, a día de hoy la Sociedad Hispano Suiza Fábrica de Automóviles S.A. sigue activa.

Altos vuelos

La empresa y el propio Marc Birkigt siempre estuvieron ligados a la aviación, y fueron proveedores de motores durante toda su historia.

De hecho, una de las figuras a las que más unida estaba la empresa era a Georges Guynemer, un capitán francés de aviación muy reconocido.

El emblema de su escuadrón era la cigüeña, y finalmente quedó también unido a la propia marca, pues se convirtió en su insignia.

Si conoces más datos de Marc Birkigt o de Hispano-Suiza no dejes de ponerlo en comentarios, o háznoslos llegar a través de Facebook, Twitter, o Google+.

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