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De Tomaso Mangusta: el origen de una leyenda

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Hoy, en HablemosDeCoches, vamos a hablar de uno de esos coches que sólo te suenan si realmente te molan mucho los coches. De hecho, no todo el mundo conoce ni siquiera la marca, así que vamos a hacer una pequeña introducción antes de hablar del De Tomaso Mangusta.

La historia de De Tomaso

Esta historia comienza en un día de invierno en Argentina, el 10 de julio de 1928, cuando nace Alejandro De Tomaso.

Era un joven vinculado a la nobleza, y como todo hombre adinerado de la época, le dio por los coches, y se dedicó a competir.

Pero la situación política argentina era de todo menos estable, y finalmente, debido a roces con el peronismo, Alejandro De Tomaso decidió que lo mejor para él sería emigrar a Italia.

Una vez allí comenzó a trabajar como mecánico para unos hermanos que a lo mejor te suenan: se apellidaban Maserati.

Esto no duró demasiado, y en 1959 se mudó a Módena y fundó un taller de vehículos de competición.

Este taller se caracterizaba por dos cosas: para empezar eran muy creativos, y se lanzaban a hacer experimentos muy avanzados para la época, como fabricar en titanio piezas complejas, como un cigüeñal, o incluso fabricar un chasis entero de una sola pieza en magnesio, aunque no llegó a utilizarse. Por otro lado se caracterizaban por ser extremadamente lanzados, y tras sólo dos años desde la fundación del taller, en 1961, se lanzaron a competir en Formula 1. Sin resultados relevantes, también hay que decirlo.

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El logo con la bandera de Argentina. No podía ser de otra manera

La marca fue creciendo, y desarrolló estrechos lazos con Ford, que finalmente adquirió la compañía y desarrolló el coche que nos interesa, el De Tomaso Mangusta.

De Tomaso Mangusta: matando Cobras

Con De Tomaso algo más establecida como marca, Alejandro quiso desarrollar un proyecto más ambicioso, y contactó con su amigo Carroll Shelby, al que le propuso algo interesante: ¿Por qué no desarrollar el sustituto del Shelby Cobra en Italia? Un deportivo de pura cepa pero con alma italiana, es algo bastante prometedor… Pero no pudo ser.

En aquella época, Shelby estaba centrado en el desarrollo del Ford GT-40, por lo que declinó la propuesta de Alejandro.

Alejandro siguió adelante con el desarrollo de este deportivo por su cuenta, y solicitó apoyo a Ford, sentando la base para las futuras colaboraciones que tendrían después.

Las malas lenguas cuentan que De Tomaso llamó a su monstruito De Tomaso Mangusta porque las mangostas son de los pocos animales capaces de matar una cobra, ya que andaba algo molesto con Shelby por rechazarle… Pero la leyenda también cuenta que Carroll Shelby le facilitó los motores para los primeros Mangusta, así que tampoco parece que estuvieran muy mosqueados.

Así, entre 1967 y 1971, De Tomaso estuvo vendiendo el Mangusta, diseñado por Giorgieto Giugiaro y fabricado en acero y aluminio por Ghia.

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Esas puertas del compartimento del motor, para nada ostentosas, son la hostia

Obviamente era un coche bestial, y por tanto se le metió un motor bestial, un V8 de origen Ford, de 4728cc y 306 cv, como un camión pequeño. Una delicia.

Y es genial que tuviera tanta potencia, porque tenía una característica muy peculiar: como el reparto de pesos entre los ejes delantero y trasero era bastante malo (32-68, cuando lo ideal es 50-50), el coche tendía a derrapar en las curvas a la mínima. Al juntar estas dos cosas, te encuentras con coches en los que vas conduciendo en curva y de repente ves como te adelanta el eje trasero.

Y aun así al final se fabricaron 401. El ser humano es extraordinario.

Finalmente, en 1971 este coche se sustituyó por otro más famoso, el De Tomaso Pantera. Llegó a ser tan popular que Elvis tuvo uno, y cuenta la leyenda que una vez lo arrancó de un tiro, pero eso ya es otra historia… Y nosotros nos quedamos con el original, el Mangusta, con el que comenzó todo.

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