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Abarth, a lo loco por la vida

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Hoy vamos a hablar de una marca muy peculiar, que no a todo el mundo le suena, se llama Abarth y hacen las cosas de una manera diferente. De hecho uno de sus coches más famosos tiene más pinta de pelota de ping pong que de coche.

Los orígenes de Abarth

El nombre de la marca viene de su fundador, un ingeniero de motos austriaco llamado Karl Abarth que en la década de 1930 se dedicaba a competir. Pero en motos, no en coches.

No obstante, con la Segunda Guerra Mundial el hombre tuvo que dejar de competir, y emigrar a Italia, porque la gente en general andaba muy tensa por la zona de Austria.

Una vez se establece allí, cambia su nombre por Carlo Abarth, y después del final de la guerra, Ferdinand Porsche lo reclutó para el equipo Cisitalia Grand Prix. Un equipo de competición que prometía, pero que se quedó en promesa, ya que se quedó sin fondos y no pudo seguir adelante.

Esto le vino bien a Carlo, que aprovechó los coches y las instalaciones para crear su propia empresa de coches. Lógicamente en vez de hablar con un experto en marketing para ponerle nombre, la llamó Abarth, y en lugar de hacer un estudio sobre qué logos gustan más a la gente, se acordó de que su signo del zodiaco era escorpio y dijo algo así como “a tomar por culo, ponemos un escorpión en el logo y se acabó el tema. Vámonos a hacer coches”.

Y dicho y hecho, a hacer coches, y a ganar competiciones.

Los escapes de Abarth

Pero la competición es un vicio caro, y en Abarth necesitaban ingresos, así que se buscaron un negociete que les diera beneficio: los tubos de escape.

Comenzaron a fabricar y vender tubos de escape para modificar modelos que otras marcas vendían, incluso algunos tubos de escape llegaron a montarse de serie en algunos modelos. Y no eran marcas cualquiera, los fabricaban para gigantes como Ford, FIAT, o incluso Ferrari. Al final vendieron más de 3.5 millones de tubos de escape. Y ojo, que hacer un tubo de escape bueno no es nada fácil de diseñar ni de fabricar. Cuéntaselo a los compis de PetrolheadGarage si no.

Como vieron este nicho de mercado, cuando en 1955 FIAT saca el 600, se frotaron las manos, y comenzaron a vender kits de trucado para este coche que conseguían multiplicar por dos la potencia.

Coger una pelotilla de coche como ese y meterle el doble de potencia, hay que estar loco… Por eso es una idea que triunfó.

Y la marca aun triunfó más en 1958, cuando se lanzó el bestial FIAT Abarth 750 Zagato.

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Ahora quieres uno de estos

La historia de amor entre Abarth y FIAT

En 1971, FIAT vio algo en Abarth. Llamémoslo amor. Llamémoslo los 3 títulos mundiales de rally que ganó Abarth en 1970. Llamémoslo que esa empresa cogía los coches de FIAT y hacía que molaran.

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Una albóndiguilla hasta arriba de tabasco

El caso es que se enamoró y la compró, y la convirtió en su equipo de rally, consiguiendo una gran fama, pero a partir de 1979, tras la muerte de Carlo, Abarth empieza a caer en el olvido y desaparece poco a poco de los ojos de FIAT. El amor se les había enfriado.

El retorno de Abarth

En 2007, con Sergio Marchionne al volante de FIAT (¿lo pilláis? Al volante, jeje) la pasión entre FIAT y Abarth resurgió, y tuvieron un pequeñuelo llamado Fiat Abarth Grande punto (¿lo pilláis? “pequeñuelo”, y se llama Grande. Soy la monda, ya lo sé). Y al ver que la cosa tenía pinta de que se vendería bien les dieron manga ancha a los chicos de Abarth, para que hicieran las cosas como se han hecho siempre en Abarth: sin pensarlas mucho y a ver qué sale. Y salió el FIAT Abarth 500.

Me encanta imaginarme la reunión de los ingenieros de este proyecto:

-Hay que hacer que el FIAT 500 mole más.

-¿Esa pelotilla enana? ¿Qué potencia tiene?

-El más potente que se vende tiene 105 cv, y como pesa apenas 1.000 kg está bien.

-Tengo una idea, vamos a meter 160 cv en ese coche que apenas mide 3 metros y medio.

-Me parece bien, pásame otra cerveza.

Tras esto, la gama fue creciendo y actualmente tienen varias versiones del Fiat 124 y el 595, y seguramente aquel Carlo Abarth que se dedicaba a convertir en bestias los utilitarios de su época, ahora sonríe allá donde esté cada vez que ve los coches que se venden hoy día con su nombre.

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Carlo Abarth con su prole. Algunos son… Peculiares

¿Cuál es tu Abarth favorito? Cuéntanos algún dato curioso que no conozcamos en los comentarios, o dejanoslo en nuestro Facebook, nuestro Twitter, o Google+. Estamos deseando hablar de coches contigo.

Un comentario en “Abarth, a lo loco por la vida

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