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López de Arriortúa, el espía español (parte 1)

López_de_Arriortúa; Superlópez

 

Que si “el Lobo de Wall Street”, que si “Yo, Tonya”, que si “Atrápame si puedes”… Ya va siendo hora de que se haga una película sobre López de Arriortúa, que también tiene una historia que contar. ¿Sabes quién es? ¿Te suena Superlópez? Sigue leyendo.

José Ignacio López de Arriortúa: Superlópez

Mal empezamos este artículo, porque el apodo Superlópez siempre desagradó a López de Arriortúa.

El protagonista de hoy nació en Amorebieta en 1941, una tierra a la que permaneció muy unido durante toda su vida profesional (y actual).

Dado que su padre se dedicaba a la industria, él estudio ingeniería industrial, y en 1966 ya se había doctorado. Pocos años después y varias empresas más tarde, José Ignacio llegó a Firestone, donde comenzó a destacar por su capacidad para organizar la fábrica y optimizar los costes de producción.

Y en estas estaba cuando lo llamaron de la planta de General Motors en Figueruelas en 1980.

La etapa de General Motors

López de Arriortúa se había ganado una reputación en Firestone, y tras ficharle en la planta de Figueruelas como director de organización industrial, su fama no hizo más que crecer. En esa época las marcas japonesas estaban dando por culo comenzando a hacerles la competencia a los fabricantes en Europa, y estaban poniendo el sector de la automoción cabezabajo, así que GM y Figueruelas tenían problemas, pero los métodos de López de Arriortúa cambiaron por completo la operativa de la fábrica, y también la rentabilidad. Luego hablaremos más en detalle de por qué.

López_de_Arriortúa; Superlópez
Dibujo de López de Arriortúa tratando de ver su propia nuca en el horizonte

Debido a este éxito, José Ignacio comenzó a destacar y a ganarse la amistad de Jack Smith. Un golpe de suerte ser el protegido de este ejecutivo, ya que posteriormente se convirtió en el presidente de General Motors a nivel mundial, y se llevó consigo a Detroir a López de Arriortúa en 1992, convirtiéndole en vicepresidente de compras.

Los métodos de López de Arriortúa

Imaginaos lo siguiente: Una multinacional estadounidense, con un nuevo presidente, y un nuevo vicepresidente de compras que viene de una planta en Europa. Nadie le conoce bien, pero ha venido a cambiar la operativa que había en la empresa hasta ahora, porque dice que él sabe hacerlo mejor. La situación debe ser bastante tensa ya de por sí.

Así que, para explicar sus métodos, este nuevo ejecutivo te explica cómo se fabrica un subrayador. Coge el rotulador. Coge la tapa. La encaja con un “click”, y lo suelta sobre la mesa. Después te explica que de todo ese proceso lo único que tiene valor es el “click”. Ni los desplazamientos a por el rotulador y la tapa ni nada más. El consumidor sólo debe pagar porque el rotulador esté montado cuando lo compre.

Ya podéis imaginar las caras de los ejecutivos de General Motors.

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López de Arriortúa exponiendo sus métodos para corregir los ya existentes en General Motors

López de Arriortúa siempre fue un extremista de los métodos Just in Time de producción, en los que se reducen los almacenajes y se suprime todo lo que no aporta valor al producto. Era así hasta tal punto que en ocasiones lo aplicaba no sólo a sus fábricas, sino que mandaba un grupo de ingenieros a la empresa del proveedor y le ayudaba a optimizar su proceso, siempre que el ahorro se repercutiese en el precio. A esto lo llamó método PICOS (Purchased Input Concept with Suppliers).

Siempre se rodeó de una serie de colaboradores a los que llamaba guerreros, y les imponía hasta la dieta que debían llevar para estar en forma. También les decía que debían llevar el reloj en la mano derecha, para no olvidar nunca la importancia del tiempo… Esto es un poco de flipado, hay que reconocerlo.

Todo esto le granjeó muchos problemas, por ejemplo porque cronometraba a los trabajadores, cosa que les sentaba fatal y desembocaba en huelgas.

También porque cuando llegó a Detroit canceló todos los acuerdos con proveedores y los renegoció, jodiendo a mucha gente hasta tal punto que su familia recibió amenazas. Incluso se dice que le mataron a los perros que tenía en su casa. Estos problemas fueron un ambiente excelente para que Ferdinand Piëch, que pasaba por allí, tratase de seducir a Superlópez.

En la segunda parte de este artículo veremos qué pasó y cómo siendo un ejecutivo de éxito que lo tiene todo, tu vida profesional puede irse a la mierda en un traspiés. Hasta entonces puedes dejarnos un comentario, o escribirnos a través de Twitter, Facebook o Google+. Estamos deseando hablar contigo.

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