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La historia de TVR

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Hoy vamos a hablar de una marca que a lo mejor te suena poco o nada: TVR. Una marca inglesa de “superdeportivos asequibles” que no ha hecho más que caerse al suelo y levantarse desde que fue fundada. Y precisamente eso es lo que la hace interesante, la capacidad que tiene para recuperarse de los reveses del destino.

TVR… No sé ni qué significa

A la mayoría de los mortales TVR son unas siglas que no les dicen nada. Es más, si pones TVR en google al primer sitio que te manda es a la web oficial Rioja Televisión. Vamos, que no están muy puestos en difusión a través de internet.

En realidad, por volumen de producción, TVR en algún momento ha sido una empresa similar a Ferrari, con una gama de vehículos deportivos capaces de acelerar hasta dejarte la lengua pegada a la parte de atrás del cerebro, pero con unos diseños cada vez más particulares.

TVR comenzó a gestarse cuando en 1.947 le encargaron a Trevor Wilkinson la fabricación de un deportivo. Trevor se esmeró en su taller y fabricó un coche con una carrocería de plástico reforzado con fibra de vidrio, tracción delantera, y un reparto de pesos perfecto: 50% al eje de alante y 50% al eje de atrás.

Es decir, que no había llegado ni 1.950 y este caballero, en un taller relativamente pequeño, estaba fabricando un coche utilizando materiales compuestos y consiguiendo resultados más que aceptables… Así que lógicamente quiso ir a más.

Por este motivo, en 1.949 fundó TVR, y comenzó a diseñar coches más en serio. ¿Que qué significa TVR? Bueno, el nombre del fundador era TreVoR, y no le debió apetecer darle más vueltas.

Primer revés del destino

La marca se comienza a labrar una reputación a base de fabricar coches con tracción delantera y motor muy potente. Utilizan una configuración de chasis en espinazo que se convierte en su seña de identidad, y con la que consiguen varios éxitos deportivos.

Llegan incluso a vender coches en Estados Unidos en menos de 20 años. Nada mal para la época. Incluso en la actualidad es difícil que un fabricante minoritario crezca así de rápido.

TVR comienza a desarrollar un prototipo bestial y dos fastback que presenta en el salón de Ginebra en 1.965. Todo parece ir viento en popa, pero en realidad la empresa estaba hecha una birria en cuanto a sus finanzas internas, y tuvo que presentar una suspensión de pagos.

Era como un árbol frondoso totalmente seco por dentro, al borde del colapso.

En ese momento aparecieron Arthur y Martin Lilley y aprovecharon para comprar la compañía a precio de saldo.

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TVR Trident Clipper. Una maravilla, y todavía no tenía un diseño muy aparatoso

Parece una buena jugada, pero no les dieron los derechos de fabricación del coche que le daba la mayoría de ingresos a la marca en aquella época, el Trident Clipper, así que tampoco fue una compra tan buena…

Segundo revés del destino

Arthur y Martin hacen funcionar la marca, pero no son capaces de encontrar socios con capacidad para producir deportivos asequibles, así que no pueden ampliar la gama de coches en esa dirección.

No obstante, en 1.971 ya estaban petándolo fuerte con un nuevo modelo, el TVR Tuscan. Un deportivo con un diseño muy peculiar, pero muy vistoso, con una línea bonita a su manera.

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TVR Tuscan Griffith 400. Ya empezaban los coches con faros algo bizcos

Esto comienza a convertirse en algo típico de TVR y los coches cada vez tienen líneas más peculiares. Hasta que llegan al Tasmin, un coche que deja de lado las exageradas curvas de los diseños de TVR, pero…

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TVR Tasmin. Un oscuro objeto de deseo

La marca vuelve a estar hecha una mierda en términos financieros, y la vuelven a poner a la venta en 1.980.

Y allí estaba Peter Wheeler para subirse al tren de TVR.

Tercer revés del destino

La nueva gerencia lleva a TVR a su momento dorado, y vuelve a sacar modelos deportivos con diseños redondos de curvas prominentes, cada vez más y más exageradas. En muchos casos retomando nomenclaturas de vehículos anteriores de la marca, como el Griffith, y actualizando los diseños.

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El TVR Griffith Sagaris. Esta gente cada vez hacía modelos menos discretos

Es curioso, porque parece que los que inventaron esta maniobra fueron los chicos de Volkswagen y su New Beetle, pero ya se había hecho por TVR, y también por FIAT con su Cinquecento.

Los diseños cada vez más exuberantes y la buena gestión tuvieron su máximo histórico de ventas en 1.992, y los siguientes años dieron modelos míticos, como el Sagaris, hasta que en 2.004…

Las finanzas de la marca estaban hechas una mierda, otra vez.

Afortunadamente allí estaba Nikolai Smolenski, con la cartera llena y ganas de comprar.

Cuarto revés del destino

Nikolai, que como habréis adivinado no era natural de Cuenca, sino ruso, hizo una limpieza financiera impresionante.

Partió la empresa en 3 y reajustó la estructura hasta que la convirtió en una marca viable, con aspiraciones a ser rentable, hasta que en 2.013…

Las cuentas vuelven a estar hechas una mierda, y la marca es vendida de nuevo a un inglés, Les Edgar, que ha lanzado un plan a 10 años para reflotar la marca y darle por fin el lugar que se merece en el mercado.

Se ha asociado con grandes del sector, como Gordon Murray o Cosworth (los que convirtieron el Ford Escort en un coche de carreras), y parece que esta vez sí podrían despegar… Aunque sólo sea por insistencia.

¿Conocías esta marca? ¿Tienes algo que aportar al artículo? No dudes en dejar un comentario aquí, en nuestro Twitter, o en el Facebook de hablemos de coches. Estamos deseando hablar contigo.

¡Gracias a @Mr_WTFakk por el apunte de las fotos!

2 comentarios en “La historia de TVR

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