Pilotos

Carroll Shelby, el Bruce Willis de la automoción (parte 2)

Carroll_Shelby

Hoy volvemos con la segunda parte de la vida de Carroll Shelby. Le habíamos dejado recién retirado de las carreras como piloto, pero a punto de comenzar con lo que de verdad se le daba bien: preparar coches para hacerlos correr.

Los maravillosos años 60

Los 60 fueron una época dulce para Shelby. Mientras se dedicaba a las carreras desde la perspectiva de director de equipo, pasó algo en Europa que supo aprovechar.

La marca AC, que fabricaba los Ace (sí, el AC Ace), un modelo precioso, se quedó sin proveedor de motores.

Al otro lado del charco, el sentido arácnido de Carroll se activó y le dijo “¡tú sabes preparar motores!”.

Y surgió el amor.

El amor hecho coche

Carroll Shelby adaptó un motor V8 de Ford y una caja de cambios de cuatro marchas, que eran muchas para esa época, y los metió dentro del chasis del AC… Y lo mejor de todo, le quitó el nombre tan ridículo que traía y lo llamó AC Cobra.

Ahora quedaba lo complicado, y es que había que llevarlo a los salones del automóvil y vendérselo a la prensa como un deportivo estupendo, pero sólo tenían uno.

Ni corto ni perezoso, Shelby mandaba pintar el coche cada vez que lo mostraba en público, para que la gente lo viera en distintos colores y pensaba que había una producción de deportivos detrás. Problema solucionado, al carajo.

Con los coches de producción Shelby se pagaba los de carreras, incluso en aquella época (1.963) vencían a los descomunales Ferrari 250 GTO, ¡chúpate esa, Enzo Ferrari!

En 1.964 apareció en escena el Shelby Daytona, y se comió al resto de rivales en Le Mans. ¡Otra vez in your face, Enzo!

El Daytona, una leyenda creada por Shelby

Y ahora viene otro hito grande en la vida de Carroll: cuando Ford presentó el Mustang, el propuso convertirlo en una bestia y con un par de chucherías lo pasó de 200 a 310 cv, rebautizándolo como Shelby Mustang GT350… Pero se le queda corto, así que 2 años después nace LA BESTIA: El Shelby Mustang GT500, con 335 caballos, una animalada de coche para la época (con suspensión trasera de eje rígido, igual que la de las carretas de caballos).

Al final Ford comienza a crear sus propios Mustang bestializados, y los llama Mustang Mach, dejando a Shelby fuera… Aunque el tope de gama se llamaba Cobra, por lo que es posible que Carroll se llevase algo por ellos.
También colaboró en el desarrollo de otra bestia de competición, el Ford GT-40, ganador de Le Mans en 1.966.

Pausa para comer

Se acaban los 60 y Carroll hace algo que deja a todos sus seguidores a cuadros, como su camisa: pasa de los coches.
A partir de este momento Carroll Shelby se centra en otro negocio que le reporta bastantes beneficios, la venta de chile picante.

Como lo lees.

El creador del GT500 pasa olímpicamente de los coches para dedicarse a fabricar chile.

Finalmente, le entra el picorsito de nuevo y vende la receta a Kraft (que según tengo entendido la sigue comercializando) para volver a colaborar con General Motors y Chrisler. De esta colaboración nacería en 1.984 el Dodge Charger Shelby.

Y el chasis del Viper. Porque este hombre es dios, y tiene que estar en todos los modelos míticos.

Hasta nuestros días

Posteriormente Shelby se dedicó a vender réplicas del Shelby Cobra del 66. Incluso llegó a fabricar un deportivo propio muy majete, un roadster de los de antes, aunque eso fue en 1.997 y no estaban muy de moda… No obstante el cochecito en sí te hacía el 0 a 100 en 4 segundos, que es una locura.

En 2.012 falleció, pero su nombre llega hasta nuestros días, ya que es el preparador oficial de Ford. Algo así como AMG para Mercedes, o Abarth para Fiat. Por eso hoy día puedes comprarte un paquete de modificación Shelby para hacer más bestia tu Ford Mustang.

Y aquí se acaba esta historia. Buscaré más personajes de los que hablar, pero dudo que me encuentre a ningún tío tan duro como Carroll Shelby.

Y si te has quedado con ganas de más y quieres ver cómo empezó sus andanzas, echa un ojo a la primera parte de este artículo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *