Pilotos

Carroll Shelby, el Bruce Willis de la automoción (parte 1)

Carroll_Shelby

Esta semana vamos a hablar de Carrol Shelby. Para muchos un genio de la automoción. Para otros, el creador de sueños sobre ruedas, como el Shelby GT500, y para otros, entre los que me incluyo, un tío de acción, una especie de John McClane que por más que se va reventando contra los obstáculos que encuentra, no se para y sigue avanzando.

Demos un breve repaso a su vida.

Los inicios dando tumbos

Esta historia comienza el 11 de febrero de 1.923 en Texas, con un muchachillo nacido para triunfar, pero que de momento se tendrá que mudar a Dallas y crecer allí.

Según va creciendo, Carrol Shelby se convierte en piloto… De aviones, y sirve en la Segunda Guerra Mundial como instructor de vuelo, sin llegar a entrar directamente en combate.

Cuando vuelve, cambia su ámbito profesional y por fin comienza a dedicarse a los vehículos. Concretamente adquiere una flota de camiones de basura y se dedica a la gestión de residuos. Después a la extracción de petróleo (sí, yo también me lo imagino como el tejano rico de los simpson, pegando tiros al aire), y después a la cría de aves, con un resultado bastante malo, ya que se le murieron todas debido a una epidemia.

Y ahora sí, comienza su carrera como piloto amateur previa a diseñar algunos de los cochazos más icónicos de la historia.

Shelby_Cobra Ford_GT_40

El granjero piloto

A los que nos gusta este mundillo, cuando se nos habla de Carrol Shelby y recordamos alguna imagen suya, solemos hacerlo con un sombrero de vaquero y una camisa de cuadros. Esto viene de la época en la que empezó a pilotar más en serio, ya que Carrol tenía muy poco tiempo entre sus negocios en la granja y las carreras, así que no era extraño verle pilotar con un peto de granjero y una camisa de cuadros. Esto hizo que Phil Hill se fijara en él e invirtiese en sus carreras, sobre todo después de su victoria en Sebring con un Aston Martin DB3 con este particular uniforme de piloto… Además Carrol sabía que esto le ayudaba a ganar fama, y siendo como era un hacha para los negocios siguió llevando estas pintas, una curiosa maniobra de marketing de la época.

Yendo a la carrera Panamericana, se estrelló con su coche a unos 200 km de la salida, un Austin Healey que quedó para choped, porque dio varias vueltas de campana… Le tuvieron que rescatar unos indios de la zona.

Algo después, en 1955 volvió a competir en Sebring, aunque no estaba totalmente recuperado y tuvo que llevar el brazo en cabestillo sujeto al volante con cinta americana durante toda la carrera.

Y ganó.

Igual que John McClane según le van destrozando en Jungla de Cristal, y se va adaptando para seguir avanzando… ¿Es o no es el Bruce Willis de los coches?

John_McClane
Carroll Shelby es más o menos así de duro. El también podría lanzar un coche contra un helicóptero, incluso sin arrancarlo

Después de esto ganó en Le Mans en 1.959. Una curiosa victoria por dos motivos: se habló de órdenes de equipo para favorecer a un piloto, y porque corrió con disentería, que quieras que no es una incomodidad.

La retirada también fue a lo héroe de acción americano: tuvo una angina de pecho y necesitaba medicarse para que su corazón funcionara bien. Por algún motivo que los médicos pueden explicar, pero yo no, Carrol Shelby necesitaba tomar pastillas de nitroglicerina para acabar las carreras bien, así que aprovechaba las rectas para tomárselas tranquilamente, mientras circulaba a 200, 220 km/h.

Al final dejó el volante en 1.960, y sin apartarse del circuito siguió dirigiendo equipos de competición, en el campeonato de Gran Turismo de la FIA.

Y hasta aquí la primera parte… En la segunda parte hablaremos de cuando le dio por dejar los coches y liarse a cocinar chile picante (y no es coña).

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