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La historia de Volkswagen (Parte 2)

Insignia_actual_de_Volkswagen. Inconfundible

Hoy retomaremos la historia de Volkswagen en el punto en el que la dejamos la otra vez, que recordemos que era justo después de la Segunda Guerra mundial. Alemania tenía una situación política difícil por delante, Ferdinand Porsche andaba con líos con la justicia, y Tom Hanks acababa de sacrificar su vida por salvar a un jovencísimo soldado llamado Ryan.

El cambio de manos

Tras esto el futuro para Volkswagen como empresa era bastante incierto. Por un lado era el coche del pueblo… El pueblo que había liado la de Puertourraco en Europa, y no despertaba demasiadas simpatías. Por otro lado, era una fábrica de coches, y eso es un bien muy valioso para un país que no se puede desaprovechar así como así. Sobre todo si quieres darle alguna opción de salir adelante a los supervivientes del conflicto.

Volkswagen dejó de fabricar vehículos militares (Kübelwagen y Schwimmwagen), y se reorganizó bajo el control del ejército británico.

Sí, Volkswagen hizo un puto coche anfibio
Schwimmwagen. Sí, Volkswagen hizo un puto coche anfibio

La tarea de arreglar la fábrica y reanudar las actividades recayó en el mayor Ivan Hirst, allá por 1945. La idea era que los alemanes pudieran tener una actividad económica después de todo, y recuperarse como nación, por lo que tras 3 años, la empresa pasó a estar bajo control del Estado, representado por Heinrich Nordhoff, que venía de Opel.

El coche de guerra de Volkswagen
Kubelwagen. Este mola algo menos, pero es otro monstruo curioso

El escarabajo no puede quedar obsoleto

Gracias a su buena gestión, la actividad de la marca volvió a remontar, y comenzó a estar presente en cada vez más países. No obstante tenía un pequeño problema… Dependían totalmente del escarabajo, que cada vez está más obsoleto. Por ejemplo, llevaba el motor refrigerado por aire, y eso era antiguo hasta para la época de los 50. ¿Qué hicieron? Una sublime maniobra de marketing: En lugar de invertir en desarrollar nuevos motores, Volkswagen aprovecha la buena relación con la familia Porsche, que tiene gran influencia en la marca, y Porsche comienza a ganar carreras con sus deportivos con motor refrigerado por aire.

Fijaos lo cojonudo que es: poco a poco, implantaban en el mercado la creencia de que “el Escarabajo tiene el motor refrigerado como el de los deportivos esos que triunfan en Le Mans y esas carreras. Debe ser bueno”.

¡Y tan bueno! ¡Les ahorró un montón de costes de desarrollo!

La marca sube como la espuma

Y a saco, en Volkswagen consiguieron potencia económica para adquirir Audi, y abrir una nueva planta en Emden en 1964. Y posteriormente, en 1969, compraron NSU, que es una marca que no ha llegado hasta nuestros días, pero que tenía grandes ingenieros. Ellos fueron algunos de los atrevidos que se lanzaron a fabricar motores rotativos cuando nadie daba un duro por ellos.

El Escarabajo estaba que se salía
El Escarabajo estaba que se salía

Volkswagen iba a todo trapo. Tanto que, en 1972 el Volkswagen Escarabajo se convirtió en el coche más vendido del mundo, dejando atrás al ex-campeón, al peso pesado, al abuelo de América: el Ford T.

En la tercera parte puedes leer cómo siguió para alante Volkswagen, cada vez con más éxito, con un nuevo personaje ascendiendo en la sombra… El nieto de Ferdinand Porsche, Ferdinand Piech, que quiere demostrar que es igual o mejor que su abuelo.

O también puedes echarle un ojo a la primera parte de esta historia.

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